Introducción
Por: Ángel María Fuentes de Cía y Jesús Robledano Arillo
El término "fotografía" acoge un amplio abanico de prácticas ópticas y físico-químicas, cuyo resultado es una gran variedad de proce- sos que presentan diferencias en cuanto a los materiales y técnicas empleadas para su realización. Por este motivo en los fondos foto- gráficos podemos encontrar una gran multiplicidad de artefactos que debido a su especial naturaleza manifiestan diferentes formas de deterioro, requiriendo unos cuidados diferenciados en cuanto a manipulación, ubicación, descripción, explotación cultural y preserva- ción. El que el profesional encargado de la custodia y gestión de fondos fotográficos no tenga en cuenta este hecho puede derivar en el deterioro o perdida de éstos. A lo largo de este capítulo se darán unas pautas básicas y generales sobre la identificación de los prin- cipales procesos fotográficos que nos podemos encontrar en este tipo de fondos, los deterioros más frecuentes que sufren éstos, y los sistemas de preservación requeridos.
El término “proceso fotográfico” se utiliza para denominar a las distintas técnicas de representación de imágenes obtenidas original- mente a partir del reflejo lumínico de una escena real en un soporte fotosensible. Estas técnicas se caracterizan por la utilización de dife- rentes soportes y sustancias fotosensibles y formadoras de la imagen. Si este soporte fotosensible es de tipo físico-químico hablamos de procesos fotográficos convencionales, o de fotografía físico-química. En este caso la imagen fotográfica es una superficie que presenta una distri- bución espacial de sustancias (plata metálica, amalgama de mercurio y plata, pigmentos, tintes, platino, sales de hierro...) que confor- man una imagen, al reflejar un conjunto de rayos de luz semejante al reflejado por los elementos reales que la originaron, cuando la luz incide sobre ellas. Esas sustancias se encuentran distribuidas sobre un soporte, que puede ser de papel, plástico, vidrio, metal, etc., bien suspendidas en un aglutinante o depositadas directamente sobre éste.
Dentro de los procesos fotográficos convencionales, podemos diferenciar dos categorías: fotografías y procesos fotomecánicos. Si la imagen que representa a la realidad ha sido captada por medio de un dispositivo fotográfico debido a la acción directa de la luz sobre un soporte fotosensibilizado hablamos de procesos fotográficos. En éstos se obtiene sobre el soporte un original de cámara o una copia. En el primer caso el proceso puede ser un negativo que será utilizado para la obtención de copias positivas o un positivo directo. En el caso de las copias, se obtienen materiales positivos a partir de originales de cámara negativos a través de dos procedimientos: ennegrecimien- to directo y revelado químico. En el primer caso se expone el negativo original contra el lado fotosensible de la copia por contacto bajo una luz intensa durante un periodo de tiempo largo hasta que aparece la imagen positiva por acción directa de la luz, a continuación se para, fija y lava la imagen. En el segundo caso se exponen los papeles en un cuarto oscuro bajo un negativo unos pocos segundos, bien por contacto o por proyección, para obtener una imagen latente que requerirá la acción química del revelador para la obtención de copia. A continuación se paran, fijan y lavan. Dentro de los procesos de copias, hablamos de procesos fotomecánicos, si la imagen se ha pro- ducido por la acción de una impronta, obtenida a partir de una fotografía, sobre un soporte.
Si el elemento a través del cual se capta la imagen es de tipo electrónico (células fotoeléctricas que convierten las distintas intensi- dades de luz en impulsos eléctricos) hablamos de fotografía electrónica. En este caso la imagen física es un conjunto de puntos denomina- dos pixels que se encuentran distribuidos en la superficie de la pantalla de un monitor. La pantalla se entiende como una superficie dis- continua, formada por una matriz de puntos a través de los cuales se emite luz con determinados valores cromáticos y de luminosidad. En este tipo de fotografía hay que diferenciar las características de la imagen propiamente dicha (la matriz de pixels en un momento dado), el medio de reproducción (la pantalla del monitor del ordenador) y el medio de almacenamiento de la información que permite reproducir esa matriz de pixels (archivos digitales sobre soporte magnético, óptico o magneto-óptico).
Este capítulo se va a centrar exclusivamente en las fotografías de carácter físico-químico y a aquellos procesos de copia fotomecáni- cos que por su mayor generalización podemos encontrar con más frecuencia en los fondos fotográficos.
La estructura física de la fotografía
La naturaleza físico química de la fotografía implica básicamente tres elementos que se disponen formando una estructura estratifi- cada: una sustancia formadora de la imagen final, la posibilidad de una emulsión y un soporte.
La existencia de estos elementos estructurales y de unos procedimientos específicos de procesamiento físico-químico de la fotogra- fía para la obtención de la imagen tiene implicaciones importantes de cara a la identificación y conservación de la fotografía. La distin- ta naturaleza de los materiales utilizados para la obtención de la fotografía hace que éstos presenten diferentes propiedades y grados de estabilidad, por lo que llevan asociados unos problemas de deterioro específicos. Será necesario aprender a identificar estos materiales
Desde los inicios de la fotografía hasta la década de los años 1970 predomina la plata como sustancia formadora de la imagen final; a partir de esa fecha, debido a la generalización de la fotografía en color, predominarán los tintes. Vamos a estudiar a continuación la estructura física de la plata y los procesos de deterioro a que puede verse sometida. Hay tres tipos de imágenes finales en plata:
a) Plata fotolítica:
Es una forma de plata característica de los procesos de ennegrecimiento directo con imagen final argéntea. Se caracteriza porque dichas partículas, diminutas y redondas, son menores a la longitud de onda visible por lo que, al no ser capaces de absorber la totalidad del espectro lumínico, generan copias de un tono marrón pardusco (tono cálido). La no utilización de un agente revelador para reducir el haluro de plata activada a plata metálica significa que esta reducción deberá ser llevada a cabo sólo por acción de la luz; en consecuencia, los valores lumínicos requeridos son del orden de un millón de veces mayores que aquellos necesarios para la obtención de materiales cuya conversión de la plata es realizada a través de un procedimiento de revelado químico. El efecto de la luz sobre las partículas de plata es liberar plata en forma de diminutas partículas, o lo que es lo mismo, la reducción de iones de plata a plata metálica.
b) Plata de revelado físico:
Es una forma de plata característica de los procedimientos fotográficos obtenidos sobre emulsión de colodión húmedo y de los negativos calotípicos. Su forma es también esférica aunque de mayor volumen que la plata fotolí- tica, por lo que genera registros más cercanos al tono neutro y tiene una mayor permanencia.
c) Plata filamentaria:
Es la forma de plata característica de los procesos fotográficos en los que la reducción de los haluros de plata de la imagen latente a plata metálica es realizada mediante la acción química de un agente revelador. Su volumen, nota- blemente superior a los otros dos tipos de plata, permite la obtención de imágenes fotográficas de tono neutro y su forma, similar a grandes madejas, la dota de una mayor tolerancia ante las agresiones y deterioros físico-químicos.
De los deterioros más comunes que pueden degradar a los materiales fotográficos cuya imagen final esté constituida en cualquiera de los distintos tipos de plata podemos destacar el deterioro óxido-reductivo y la sulfuración:
La óxido-reducción es un deterioro característico de aquellos procesos fotográficos cuya imagen final está compuesta de plata y alber- gada en una emulsión. Debido a diversos factores (medioambientales, pinturas al aceite, maquinaria pesada eléctrica, cartones de baja calidad, etc.) los átomos de plata metálica pierden un electrón y se oxidan liberando iones (formas altamente reactivas), los cuales se caracterizan por su movilidad y su no contribución a la formación de la imagen al no absorber la luz. Su tendencia migratoria hace que se desplacen por la emulsión hasta que, producida la reducción (ganancia del electrón, que generalmente se lleva a cabo en la superficie de la emulsión), vuelven a contribuir a la formación de imagen pero con un cambio en su naturaleza (plata elemental), con una disminución en la cantidad total de plata metálica y una redistribución física en la ubicación, lo cual puede producir un cambio de tono y una pérdida de la densidad general del registro. Este deterioro afecta de manera más severa a aquellos procedimientos fotográficos cuyas partículas de plata son de menor tamaño, las formadas en plata fotolítica y plata de revelado físico. En estas formas de plata es apreciable una pérdida de detalle en las luces altas debido a la menor cantidad y al tama- ño más reducido de los corpúsculos de plata metálica. En las sombras y en los tonos medios se aprecia un cambio de color hacia tonos más cálidos. En la plata filamentaria podemos observar una pérdida de detalle en las luces altas, y en tonos medios y sombras un cambio de color general del tono neutro al marrón/amarillo.
La sulfuración es otra de las formas más activas del deterioro de los materiales fotográficos argénteos. Básicamente se refiere a la reac- ción producida entre el azufre y la plata que se combinan para formar sulfuro de plata. Puede deberse a causas atmosféricas o al azufre presente en la emulsión, procedente de residuos químicos del procesado. Esta pauta de dete- rioro puede tener dos orígenes diferenciados: un lavado deficiente o una permanencia insuficiente de los negativos en el baño fijador y/o agotamiento de la actividad química de éste. La sulfuración de la plata se produce siguiendo patrones diferentes según sea el origen. Si la causa es la presencia del tiosulfato de sodio (el fijador) como conse- cuencia de un lavado insuficiente, la plata presente en las luces altas es atacada primero, produciendo un amari- lleamiento y una tendencia a la pérdida de densidad y borrado. La plata presente en los tonos medios y las sombras pasa de un tono neutro a un tono amarillo verdoso. En la plata fotolítica se produce un ennegrecimiento puntual que se debe a que durante la conversión parcial de la plata fotolítica a sulfuro de plata las partículas de éste son mayores y al absorber un mayor espectro de la luz produce un tono más neutro. Si la causa es la sulfuración producida por un deficiente procesado o un baño de fijado agotado, en las zonas sin imagen se producen manchas de color marrón o amarillo consecuencia de la descomposición del tiosulfato de plata. En las zonas medias y en las sombras se produce un amarilleamiento y una pérdida de densidad.
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